Colangitis y Colangiohepatitis en Gatos: Diagnóstico y Tratamiento
Estas inflamaciones del sistema biliar y hepático son frecuentes en felinos. Conoce la diferencia, cómo se diagnostican y los enfoques de tratamiento.
Complejo colangitis/colangiohepatitis felino (CCHF)
El CCHF agrupa a las enfermedades inflamatorias del hígado y del sistema biliar más prevalentes en los gatos. La colangitis se refiere a la inflamación de los conductos biliares, mientras que la colangiohepatitis ocurre cuando la inflamación se extiende desde los conductos biliares hacia el tejido hepático circundante (hepatocitos). Debido a la anatomía única del gato, donde el conducto biliar principal y el conducto pancreático se unen antes de entrar al intestino, estas condiciones a menudo se asocian con inflamación intestinal y pancreatitis (una condición conocida como "triaditis").
Tipos principales: Neutrofílica y Linfocítica
Existen dos formas clínicas principales que requieren enfoques diferentes: 1. Colangitis Neutrofílica (Supurativa): Generalmente es el resultado de una infección bacteriana ascendente desde los intestinos. Causa signos clínicos agudos como fiebre alta, vómitos, dolor abdominal letargo profundo e ictericia repentina. 2. Colangitis Linfocítica (No supurativa): Es más crónica e insidiosa, y se cree que tiene un origen inmunomediado. Los gatos presentan signos prolongados e intermitentes como pérdida de peso progresiva, vómitos esporádicos, aumento del apetito (polifagia) y un agrandamiento del hígado notable.
El proceso de diagnóstico
El diagnóstico preciso es esencial para guiar el tratamiento. Los análisis de sangre mostrarán elevación de enzimas hepáticas. La ecografía abdominal es crucial para evaluar la arquitectura del hígado, la vesícula biliar y el páncreas. Sin embargo, el diagnóstico definitivo para distinguir entre neutrofílica y linfocítica requiere un cultivo bacteriano de la bilis (obtenido mediante una técnica llamada colecocentesis) y/o una biopsia hepática para análisis histopatológico.
Enfoques terapéuticos
El tratamiento varía drásticamente según la forma de la enfermedad. La colangitis neutrofílica se trata agresivamente con antibióticos de amplio espectro a largo plazo (frecuentemente durante semanas o meses), guiados por los resultados del cultivo. También se requiere soporte intensivo y medicamentos para mejorar el flujo biliar (como el ácido ursodesoxicólico). Por otro lado, la colangitis linfocítica, al ser inmunomediada, se maneja principalmente con medicamentos inmunosupresores (como corticosteroides), junto con terapias antioxidantes y soporte dietético continuo.