Lesiones de ligamentos y tendones en animales de compañía
Más allá de los huesos y el cartílago, los ligamentos y tendones sufren desgarros. Entiende cómo se diagnostican y tratan.
Diferenciando tendones de ligamentos
Es común la confusión general en la función biomecánica. Los ligamentos unen hueso con hueso proporcionando estabilidad crítica a todas las articulaciones del cuerpo; por su lado, los tendones unen el tejido muscular contráctil a las inserciones óseas, lo cual permite transmitir y ejecutar las palancas de fuerza originadas para generar el movimiento.
Lesiones más comunes y mecanismos
La ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla y de los colaterales son de lejos las afecciones ligamentosas más vistas. Por el lado de los tendones, se encuentra la laceración directa e impacto por cuerpos cortopunzantes al correr en áreas rústicas, el desgarre agudo del tendón del bíceps braquial en hombros caninos por trabajo fuerte, y rupturas complejas crónicas o traumáticas del tendón de Aquiles, en patas posteriores.
Signos y detección
Este tipo de trauma ocasiona claudicaciones inmediatas agudas o incapacidad del miembro, dolor agudo y tumefacción caliente. Se diagnostican palpando las alteraciones o ensanchamientos patológicos y constatando inestabilidad severa (subluxación del codo, muñeca o rodilla) seguido de radiología de estrés y ecografías en directo que visualicen roturas de las fibras tendinosas.
Recuperación: El gran reto
Los desgarros graves exigen un abordaje netamente quirúrgico y su reparación primaria (sutura tendinosa o prótesis biológicas). El enorme reto es que estos tejidos poseen per se un muy bajo riego y vascularización sanguínea propia. Su reparación metabólica es frustrante y sumamente lenta, necesitando de 6 a 12 semanas de apoyo, limitación completa y escayolado estricto para recuperar resistencia antes de reanudar el esfuerzo local.