Linfoma Canino: El cáncer de los ganglios linfáticos
Si al acariciar el cuello o detrás de las rodillas de tu perro sientes unos "bultos" del tamaño de limones, podría ser Linfoma. Conoce las opciones oncológicas.
Los ganglios inflamados
El Linfoma (o Linfosarcoma) es un cáncer maligno del sistema linfático y representa cerca del 20% de todos los tumores en perros. En su forma multicéntrica (la más común), el perro suele verse completamente normal y feliz al principio, pero el dueño nota la aparición rápida de bultos grandes y duros (que no duelen al tocarlos) debajo de la mandíbula inferior, en el pecho o detrás de las rodillas.
¿Qué son esos bultos?
Son los ganglios linfáticos, que normalmente son del tamaño de un frijol, infiltrados masivamente por glóbulos blancos cancerosos (linfocitos), creciendo hasta el tamaño de pelotas de golf. A medida que avanza (semanas a meses), el cáncer invade el hígado, el bazo y la médula ósea, causando pérdida de peso severa, anorexia y fallo orgánico.
Diagnóstico rápido y preciso
El diagnóstico en Vetmas es rápido: realizamos una aspiración con aguja de uno de los ganglios y analizamos las células. Generalmente no requiere cirugía para confirmarlo.
La eficacia de la quimioterapia
El Linfoma es considerado un cáncer sistémico, por lo que extirpar los ganglios con cirugía es inútil. Sin embargo, es uno de los cánceres más altamente sensibles a la quimioterapia. Los protocolos oncológicos veterinarios (como el protocolo CHOP) pueden inducir una remisión completa en el 80% de los perros. Durante la remisión, el perro vive una vida 100% normal y sin síntomas, dándole a la familia entre 12 a 18 meses de tiempo extra de excelente calidad antes de que el cáncer se vuelva resistente a las drogas.