Enfermedades y Prevención

Lipidosis Hepática Felina: El Síndrome del Hígado Graso en Gatos

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Administrador
calendar_today 03 de July de 2026

La lipidosis hepática felina es una condición grave. Aprende sobre sus causas, síntomas y la vital importancia de una intervención temprana.

¿Qué es la lipidosis hepática felina?

La lipidosis hepática, también conocida como síndrome del hígado graso, es una de las enfermedades hepáticas más comunes y potencialmente mortales en los gatos. Ocurre cuando un gato deja de comer, lo que lleva al cuerpo a movilizar las reservas de grasa hacia el hígado para obtener energía. El hígado felino no está adaptado para procesar grandes cantidades de grasa rápidamente, lo que resulta en una acumulación de lípidos en las células hepáticas y, consecuentemente, insuficiencia hepática.

Causas y factores de riesgo

El factor desencadenante principal es la anorexia prolongada (falta de apetito). Esto puede ser inducido por estrés (cambio de casa, nueva mascota), enfermedades subyacentes, dolor crónico, o cambios bruscos en la dieta. Los gatos con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar esta condición si dejan de comer, incluso por unos pocos días.

Síntomas clínicos

Los signos de la lipidosis hepática incluyen pérdida de peso rápida, letargo, vómitos, diarrea y sialorrea (babeo excesivo). Uno de los signos más reveladores es la ictericia, que se manifiesta como una coloración amarillenta de la piel, las encías y la esclerótica de los ojos. Además, el hígado puede estar agrandado y el gato puede presentar una severa deshidratación.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico se basa en análisis de sangre que muestran enzimas hepáticas elevadas, ecografía abdominal y una citología o biopsia del hígado. El tratamiento es intensivo y se centra en el soporte nutricional. Dado que el gato no comerá por sí solo, a menudo es necesario colocar una sonda de alimentación (nasogástrica o esofágica) para administrar una dieta alta en proteínas y calorías. El soporte con fluidoterapia intravenosa, antieméticos y suplementos hepáticos (como la S-adenosilmetionina) también es crucial. La recuperación es posible, pero requiere tiempo y cuidados veterinarios rigurosos.

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