Resucitación y cuidados neonatales en cachorros huérfanos
Si encuentras cachorros recién nacidos abandonados o la madre muere tras el parto, el tiempo corre en tu contra. Cómo criarlos a mano.
Las tres amenazas del recién nacido
Cuidar cachorros neonatos (menos de 3 semanas de vida) huérfanos es una tarea titánica y agotadora. A diferencia de un cachorro de 2 meses, los neonatos son fisiológicamente incapaces de sobrevivir sin ayuda extrema. Sus tres peores enemigos, que pueden matarlos en horas, son: la Hipotermia (frío), la Hipoglucemia (falta de azúcar) y la Deshidratación.
La regla número 1: Nunca alimentar a un cachorro frío
Si encuentras un cachorro helado, el instinto es darle leche de inmediato. ¡ERROR GRAVE! Si su cuerpo está frío, sus intestinos están paralizados (íleo). La leche se quedará pudriéndose en su estómago, lo vomitará y probablemente lo aspirará a sus pulmones. Primero debes calentarlo. Usa botellas de agua caliente envueltas en toallas o frotamiento suave hasta que su cuerpo se sienta tibio al tacto (temperatura rectal por encima de 36°C) antes de darle cualquier gota de alimento.
Alimentación y estimulación
NUNCA les des leche de vaca (les causará diarrea letal). Compra fórmula maternizada en polvo específica para perros en Vetmas. Aliméntalos usando biberones de mamila corta o jeringas, a 45 grados de inclinación (nunca boca arriba como un bebé humano, deben estar de bruces, como mamarían de su madre). La alimentación debe ser cada 2 a 3 horas, día y noche.
Además, los neonatos no pueden orinar ni defecar solos. Después de cada comida, debes frotar su área genital con un algodón húmedo en agua tibia para simular los lamidos de la madre y forzar la evacuación. Es un compromiso extremo, pero salvarles la vida es sumamente gratificante.