Intoxicación por lamer sapos: Emergencia en el jardín
El sapo común secreta un veneno alucinógeno y cardiotóxico. Qué hacer si tu perro atrapa uno durante la temporada de lluvias.
El instinto cazador y la toxina lechosa
Con el inicio de la temporada de lluvias en Guatemala, la aparición de sapos (género *Rhinella* o sapos de la caña) en los jardines nocturnos es común. Para un perro, un animal saltarín es un juguete irresistible. Sin embargo, cuando el perro muerde o simplemente lame al sapo, este se defiende secretando una sustancia lechosa y espesa a través de las glándulas detrás de sus ojos.
La toxina bufoténica
Este veneno es altamente irritante para las mucosas, pero lo más grave es su efecto alucinógeno y tóxico para el corazón. Los síntomas aparecen en segundos:
- Babeo masivo y espumoso (el perro parece tener rabia).
- Encías que se tornan rojo brillante.
- Convulsiones, temblores y desorientación (tropieza o mira al vacío).
- Arritmias cardíacas que pueden causar un paro cardíaco.
Primeros auxilios: El lavado bucal
Si ves a tu perro morder un sapo, no pierdas un segundo. Llévalo a una manguera o grifo. Abre el lado de su boca e inunda sus encías con un chorro continuo de agua durante al menos 10 a 15 minutos. Asegúrate de apuntar el chorro hacia un lado para que el agua caiga al suelo, de lo contrario, si apuntar hacia su garganta, ahogarás al perro o se tragará el veneno disuelto. Inmediatamente después de este lavado intensivo, corre con él a Vetmas para administrarle medicamentos que controlen las convulsiones y protejan su corazón.