Lesiones por Quemaduras: Fluidoterapia y Cuidados Iniciales
El paciente quemado requiere un enfoque multidisciplinario. Aprende sobre el cálculo de fluidos, manejo del dolor y cobertura.
Respuesta Fisiopatológica a las Quemaduras Severas
Las quemaduras térmicas que superan extensamente el 20% del área de superficie corporal total (SCQ) en pacientes veterinarios (particularmente perros y gatos) provocan una profunda, grave y devastadora disfunción del estado homeostático del individuo que trasciende con creces el daño cutáneo tisular visible y directo. El impacto biológico se extiende de manera catastrófica e involucra al sistema inmunitario. Esta agresión incita una respuesta inflamatoria sistémica severa (SRIS) a gran escala, provocando una disrupción extensa y difusa a nivel microvascular endotelial sistémico y comprometiendo gravemente la barrera inmunológica protectora natural de la piel frente a patógenos ambientales.
El Trastorno Profundo de la Permeabilidad Vascular (Burn Shock)
Durante las fases iniciales de una quemadura crítica, específicamente en las primeras 24 horas, el paciente experimenta una extrema y sostenida permeabilidad de sus endotelios capilares, lo que genera una extravasación descontrolada de componentes del plasma, proteínas (notablemente la albúmina) y fluidos fuera del compartimento intravascular en dirección directa al intersticio de todos los órganos. El fenómeno clínico emergente se denomina coloquialmente Burn Shock o choque por quemaduras; el volumen circulatorio efectivo (intravascular) colapsa, resultando invariablemente en hipoperfusión extrema sistémica, hemoconcentración drástica (evidenciada en un incremento severo del hematocrito PCV), compromiso grave renal agudo (injuria isquémica tubular aguda, y frecuentemente oliguria) y finalmente el fallo orgánico de múltiples sistemas viscerales (MODS).
Resucitación Agresiva y Fluidoterapia Inicial
Dado el profundo shock de naturaleza distributiva e hipovolémica del "burn shock", el pilar fundamental e innegociable de la terapéutica del cuidado del paciente quemado durante los primeros estadios poslesionales se cimenta abrumadoramente en la resucitación y restitución mediante fluidos.
Reemplazo de Volúmenes: Cristaloides en el Frente
Para mitigar eficazmente el choque, es absolutamente vital una rehidratación masiva. Los protocolos veterinarios contemporáneos suelen apoyarse y adaptar fórmulas derivadas de la traumatología humana (como la famosa Fórmula de Parkland modificada para pequeños animales). La fluidoterapia de elección recae sin lugar a duda en cristaloides isotónicos balanceados (como la solución de Ringer Lactato). Sin embargo, calcular un volumen estimado "perfecto" a infundir constituye exclusivamente el inicio de la intervención clínica; una aproximación empírica dirigida (Monitorización Hemodinámica Dirigida por Metas) evaluando respuestas biológicas fundamentales continuas es obligatoria. Es imprescindible vigilar asiduamente el retorno de una producción urinaria óptima (frecuentemente empleando cateterismo uretral permanente para una monitorización estricta > 1-2 ml/kg/h en caninos y felinos), así como presiones arteriales (PAM > 65 mmHg) y concentración de lactato sanguíneo a fin de evitar los peligros extremos de la resucitación excesiva por edema pulmonar.