Patologías Prostáticas en Perros y su Impacto en la Fertilidad
Cómo la hiperplasia prostática benigna, prostatitis y quistes afectan la viabilidad del semen y la salud general del perro semental.
El Papel de la Próstata en la Reproducción
En el perro macho, la próstata es la única glándula sexual accesoria. El líquido prostático aporta volumen al eyaculado y nutrientes esenciales para el transporte, supervivencia y capacitación de los espermatozoides en el tracto reproductor femenino. Cualquier alteración patológica en la glándula impacta directamente en la calidad del eyaculado y, por ende, en la fertilidad.
Hiperplasia Prostática Benigna (HPB)
La HPB es el trastorno prostático más común en perros mayores enteros, mediado por la influencia continua de los andrógenos (específicamente la dihidrotestosterona). Aunque muchos perros son asintomáticos, la próstata agrandada puede causar tenesmo, hematuria o hemospermia. La sangre en el semen reduce significativamente la motilidad espermática e induce su aglutinación. El tratamiento médico temporal en sementales activos incluye el uso de inhibidores de la 5-alfa reductasa (Finasterida) o antagonistas de receptores androgénicos (Osaterona), que reducen el volumen prostático preservando la espermatogénesis.
Prostatitis y Formación de Quistes
Las infecciones bacterianas prostáticas, agudas o crónicas, pueden destruir la integridad del líquido seminal. La prostatitis crónica es insidiosa; el macho puede no mostrar signos sistémicos, pero presenta infertilidad y un recuento alto de glóbulos blancos en el eyaculado. Los antibióticos que penetran la barrera sangre-próstata (como las fluoroquinolonas o el trimetoprim-sulfa) deben usarse por períodos largos (4-6 semanas). La formación de quistes prostáticos o abscesos son complicaciones severas que a menudo requieren intervenciones quirúrgicas y comprometen el futuro reproductivo del animal.